Todos los hombres dentro de “Un Altre Home (Otro Hombre)” de David Moragas

Puede que la nueva película de David Moragas se titule “Un Altre Home (Otro Hombre)”, pero en su interior habitan en verdad muchos otros hombres. No solo uno. Y, entre todos, bordan un relato coral sobre el que es imposible no verse reflejado.

Un Altre Home“, la nueva película de David Moragas, la vi en el que probablemente era su entorno natural. Fue en la inauguración del D’A Film Festival de este mismo año 2026. Y fue en una velada en la que, de repente, parecía que todos los maricones de Barcelona nos habíamos juntado en la gran sala vintage del Cine Aribau. El que no era tu amigo, querías que lo fuera. El que no era tu follamigo, querías que lo fuera.

Y, si digo que aquel fue el entorno natural de “Un Altre Home”, es precisamente porque parecía que absolutamente todos los asistentes a aquel pase inaugural acabamos saliendo de la sala habiéndonos visto reflejados en alguno de los personajes del film… o en varios de ellos. Porque, al fin y al cabo, es esta una película que habla de quiénes somos, quiénes nos gustaría ser y quiénes acabamos siendo los maricones.

¿Significa esto que la película de Moragas no te va a hablar en primerísima persona si no eres homosexual? Para nada. Si tienes un mínimo de capacidad de abstracción (la misma que los homosexuales entrenamos desde pequeñitos para conseguir vernos reflejado en ficciones heteronormativas), saldrás igualmente enamorado de este retrato de la comunidad gay por mucho que las relaciones de sus personajes nunca serían posibles en una ficción de las de “chico / chica”.

Este es el primer “chapeau” que debe llevarse Moragas: en estos tiempos en los que muchas ficciones queer se dedican a reproducir los esquemas, tonos e incluso diálogos de las ficciones heteronormativas pero poniendo a dos personas queer como protagonistas, “Un Altre Home” celebra la especificidad de lo maricón y muy maricón. Y diría más todavía: la especificidad del maricón barcelonés. Que tiene su intríngulis.

Un Altre Home, de David Moragas

“Un Altre Home (Otro Hombre)” elabora ese retrato específico pero sumamente extrapolable a otras sexualidades y otras ciudades poniendo el foco sobre la parejita gay perfecta. Y no es que yo piense que son la parejita gay perfecta, sino que todo el mundo a su alrededor lo repite una y otra vez. El protagonista, Marc (Lluís Marquès), es un diseñador con una carrera triunfal; mientras que su novio, Eudald (Quim Àvila), es un profesional del cine que se codea con famosetes.

Obviamente, la parejita gay perfecta vive en la casa perfecta con la decoración perfecta. Ambos se mueven por el mundo con la parsimonia, el saber estar, la tranquilidad y la confortabilidad a las que todos aspiramos, bien lejos del estrés de la vida moderna de pisos compartidos, trabajos desalmados y prisas inevitables. Son sexys, guapos y se compenetran perfectamente porque parecen haber encontrado una fórmula mágica que no es tan mágica, sino que es un trabajo diario de comprensión mutua.

En ese marco de perfección, sin embargo, entra en juego el otro hombre del título de la película, que inicialmente parece ser el vecino de enfrente. Un vecino canónicamente guapo y sexy con el que el protagonista parece obsesionarse inmediatamente, al que espía en secreto, al que persigue y al que intenta seducir con torpeza… Hasta que, hacia el final del film, una escena preciosa en la que Marc imagina cómo sería su vida con este nuevo objeto de su deseo nos revela que el otro hombre del título puede que no sea precisamente el vecino.

El otro hombre del título es, de hecho, el mismo protagonista. Es ese otro hombre con una vida completamente diferente a la suya. Otro hombre que podría ser él si, en vez de con Eudald, compartiera su existencia con el vecino. Es, en definitiva, el anhelo inevitable de tener otra vida diferente a la tuya, de tener la vida de otro, de preguntarte como todos nos preguntamos de vez en cuando si la felicidad no estará en la vida de ese otro hombre que podríamos ser pero que no somos.

El protagonista resiente a ese “Otro Hombre” especialmente cuando su mejor amigo le pregunta “¿es esta la vida que pensabas que tendrías?” y él, a la defensiva, visiblemente irritado, le responde lanzándole la misma exacta pregunta en tono pasivoagresivo. Esta doble pregunta pone toda la película en perspectiva y es entonces cuando las grietas de la pareja perfecta, de la vida perfecta, se hacen por fin (más) evidentes.

Múltiples son las grietas. Para empezar, la propuesta de Eudald de ir a vivir fuera de Barcelona para acceder a casas más grandes de la misma forma en la que otras parejas de gays pudientes están haciendo (en anticipación del siguiente paso de la homonormatividad: los hijos). Además, la insistencia del novio por follar constantemente se revela de repente como señal de una carencia y no como broma recurrente. El no beber alcohol como indicativo de no querer perder el control. El dormir siempre de espaldas a la pareja pero de cara al balcón que da hacia el vecino como anhelo de la vida del otro hombre que querría ser.

Lo interesante, sin embargo, es que David Moragas enriquece el retrato de este otro hombre con los retratos periféricos de un buen puñado de otros hombres que son tanto o más interesantes que la parejita perfecta.

Un Altre Home, de David Moragas

Y es que “Un Altre Home” está repleta de otros hombres que completan el vívido retrato gay… Empezando, obviamente, por Eudald, un personaje / espejo sobre el que muchos se verán reflejados independientemente de su sexualidad. Es un tipo de persona siempre positiva, siempre alegre, siempre comprensiva… Pero también siempre con la necesidad de ser fuerte para sostener a aquellos a los que quiere. Lo que le conduce a ser el “punching ball” injustificado sobre el que esos mismos seres queridos descargan los golpes que deberían ir dirigidos hacia otras personas.

Resulta francamente difícil no caer totalmente enamorado ante este personaje que, incluso en el momento en el que por fin intenta reivindicar sus propias fronteras en esa noche en la que bebe alcohol saltándose el “no bebemos” de Marc y en la que, tras un discusión en un taxi, decide utilizar el ascensor y dejar de ser solidario con la claustrofobia de su pareja, que se ha comportado como un capullo. Incluso ahí, en esa tesitura, no puede evitar acabar cediendo cuando el protagonista rompe a llorar, acariciándole el pie con cariño. Porque, al final de todo, Eudald también es el tipo de persona que siempre perdona.

Pero “Un Altre Home” no se detiene en este adorable personaje, sino que sigue completando el retrato de comunidad con otros hombres… El mejor amigo del prota, con el que se cruza la pregunta “¿es esta la vida que pensabas que tendrías?“, representa al gay soltero y promiscuo, entrañablemente peterpanesco, infinitamente divertido. Alguien capaz de abrir Grindr de camino al BCN Checkpoint para hacerse una prueba de ITS después de haber tenido un contacto de riesgo. Been there, done that. Y, quien esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

La comunidad se completa con una pareja de gays pijos (“marisocialistas“, les llaman en una de las bromas más tronchantes del film) que representan a todas esas parejas de maricas que ahora mismo están teniendo hijos y asentando el nuevo estándar de aceptabilidad homonormativa. Pero que, aun así, no escapan a constantes vitales mariconas como intentar montar una orgía con la pareja protagonista. Una orgía que no es una orgía sino “un cuarteto”, como puntualiza Eudald en otro de sus ataques de divertida elocuencia.

Y así llegamos a lo más interesante de “Un Altre Home”: que, en su retrato que se desborda más allá de los límites de la comunidad marica, no se limita a los hombres… sino que la pieza final del puzzle, sin la que sería imposible completarlo, es una mujer.

Un Altre Home, de David Moragas

Una mujer que no es otra que la hermana del protagonista, Marta (Bruna Cusí), con la que David Moragas introduce la otra gran temática de la película. Porque ese “Otro Hombre” del título no se refiere solo a ese otro hombre que podrías ser si no hubieras tomado ciertas decisiones en tu vida, sino también a ese otro hombre que vive en tu interior, que te ha sido traspasado a través de la herencia familiar (y, probablemente, sus traumas). Un hombre que probablemente te aterra, contra el que luchas constantemente, cuya sombra tratas de ahuyentar día tras día.

“Un Altre Home” se abre, de hecho, con una escena crucial para entender a este segundo hombre. En ella, Marc se despierta en medio de la noche por culpa de una llamada en el móvil de su hermana para anunciarle que su madre ha muerto. Él recibe la noticia de pie en la oscuridad de su salón, mientras su novio vuelve del WC y le muestra el pene empalmado por debajo de sus calzoncillos. El prota no puede evitar sonreír ante lo surrealista del momento… Pero ahí está ya comprimida toda la película: la identidad marica en pareja contra la sombra del trauma familiar.

Y es que Marta se despliega a partir de entonces como una entrañable neurótica siempre estresada con la maternidad y con la comparativa constante con su hermano. Una comparativa siempre divertida, a veces un poco más oscura (“Te llamaba a ti“, le dice a Marc cuando le habla de la muerte de la madre), pero que nunca desactiva el inmenso cariño que ambos se tienen, expresado también a través del nexo de unión que es ese sobrino del que sospechan que podría ser gay y con el que el protagonista ejerce de “tío guay”.

No es lo único que une a los hermanos, ya que ella también fantasea con dejar a su marido. Más allá de esto, ambos están unidos por el peso abrumador de la herencia, lo que queda bien claro desde el principio en todas esas charlas en las que ambos discuten sobre qué rasgos de la madre ha heredado cada uno. Un nuevo escalón de comparativa que resulta especialmente hilarante en momentos como la conversación en el coche en el que convienen que él ha heredado la buena mano en la cocina y ella el culo. “Tenía un culo increíble“, reconocen.

Aun así, por muy divertidas que sean todas estas conversaciones, es imposible no pensar que enmascaran un miedo profundo que toma la forma de diálogo mudo en el que ambos se preguntan si alguno de ellos, puede que los dos, han heredado la enfermedad mental de la madre. Nunca se dice directamente, pero en la película hay varias pistas que hacen pensar en el suicido como causa de la muerte de la madre.

Así que ese otro hombre que ha heredado la frágil salud mental de su madre es el “Otro Hombre” contra el que también lucha Marc. Porque, cuando devuelve la pregunta “¿es esta la vida que pensabas que tendrías?” a su amigo, este le responde con un helador “suenas como tu madre“. Lo que confirma que, al final de todo, “Un Altre Home” no es solo una peli sobre quiénes somos y quiénes queremos ser, sino también sobre quién es ese hombre que nos aterraría ser y contra el que luchamos día sí y día también.

Sinceramente,

Raül De Tena

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Sobre el autor

Raül De Tena

Al ponerme a escribir esta bio me he dado cuenta de que, así, a lo tonto y como quien no quiere la cosa, llevo más de veinte años escribiendo sobre temas relacionados con la música, la moda, el cine, la literatura, la cultura en general. Siempre he escrito muy sinceramente... Pero, ahora, más todavía.

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